Lehior Ojeda Cruz

3º Premio Fotografía Color

2º Premio Escultura/Instalación

3º Premio Poesía

3º Premio Música Canción de Autor

2º Premio Mural Graffiti

Érase una vez
Érase una vez un niño arcoiris florece,
amando la vida en tonos,
de besos malvas y de alma celeste.
Érase una vez un suspiro sordo en la vida del planeta,
un guiño en el espacio,
una mota de polvo en la chaqueta de un cualquiera.
Érase una vez un recuerdo de tristeza, dolor y pena….
alquitrán pegado al occipital,
un clavo en la mente, que no se borra aunque quieras.
Érase una vez una bella silueta de variables sensaciones,
besos calculados caían por la espalda,
melodía rara llena de agradables complicaciones.
Érase una vez tu vida, tu historia, un camino de flores,
narrada en pocos versos,
esculpida en una trayectoria de fugaces errores.
Érase una vez que tu no estabas pero yo te pensé,
pensamientos sabor soledad,
sueños con sabores vacíos, de algo que yo que sé.
Érase una vez tu y yo, érase una vez la nada,
suspendidos en el desamparo de un gemido,
pero hundidos en la más bonita de las magias.
Érase una vez un futuro confuso e incierto,
donde brotan respuestas vacías
pero tantas preguntas, como granos del desierto.
Érase una vez el horrible qué dirán,
mas pinta el corazón un esbozo,
fruto de la pasíon del que más dá.
Érase una vez un extraño pasado oculto,
repleto de huellas torcidas
fruto del instinto animal de un torpe adulto.
Érase una vez una mirada de loco,
coherencia perdida,
al verte aparecer con la mano de otro.
Érase una vez una garganta irritada,
que gritaba mientras te ibas
aullido sordo de las lágrimas ya usadas.
Érase una vez una caída existencial
y una remontada única,
destacado gesto de capacidad especial.
Érase una vez ese momento al rozarte,
suspirando la presión del pecho,
sutil y única, la sonrisa al gozarte.
Érase una vez mi muerte de color verde,
sin apego y sin miedo
pero con una intensa sensación de quererte.